Nuestra espiritualidad

Quienes Somos

La “Congregación de Predicadores de Cristo y María” es un Instituto de vida consagrada de derecho diocesano inspirado en el mandato del Señor: “Id, pues y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 19-20) y en el ministerio sacerdotal del P. Rafael García Herreros; es propio de nuestro ser propagar la devoción a la Santísima Virgen María camino cierto para llegar a Jesucristo.

Nuestros apostolados será formar comunidades de discípulos y misioneros, dinámicas y abiertas a la acción del Espíritu[1].

Trabajamos en la evangelización a través de la predicación itinerante, los medios de comunicación, las artes (música, teatro y danza), retiros, seminarios, formación de pequeñas comunidades de vida, escuelas de evangelización y el acompañamiento espiritual y material en las parroquias asignadas.

Fundamento de la Congregación es la vida de Oración como base de toda actividad apostólica, la cual se realiza en lo litúrgico, personal y comunitario, para que ésta se convierta en un estilo particular de vida.

Dentro de la formación integral encaminada a la misión, el Estudio es una dimensión fundamental, más aún, dentro del desarrollo al ministerio ordenado. Además de los estudios de filosofía y teología, se profundizarán áreas del carisma y de la espiritualidad de la Congregación. El estudio ha de ayudar en el conocimiento de Dios, de la propia vocación y para adquirir una equilibrada capacidad de juicio (P.O. 19).

 El Trabajo siempre se realizará como un servicio a la Iglesia dentro de las áreas propias del carisma, desarrollando las capacidades propias de cada miembro y colaborando al sustento de la propia  Congregación.

 En la Congregación, el Amor Fraterno es fundamental para el desarrollo de la vida cristiana y humana, por tal razón viviremos en comunidad desarrollando el ideal cristiano (Hch 2,42) y fomentándolo en los lugares en donde nos encontremos (Rm 6,5).

 Los Predicadores de Cristo y María han de estar siempre inmersos en el corazón de la Iglesia obedeciendo a la Jerarquía, acatando el Magisterio y la Doctrina; por esta razón, se ha de vivir un Compromiso Profundo con todo lo que ella nos enseña y propone, manteniendo estrecha comunión con la Iglesia particular, sirviendo desde el propio carisma.

 La apertura y disposición a la obra del Espíritu Santo, nos ha de llevar a vivir cada vez más la gracia de la Iniciación Cristiana, para que en la Congregación vivamos como auténticos discípulos misioneros. (Lc 4,16-19; S.D. 65b)

 [1] “anunciando el nombre, la doctrina, la vida las promesas, el Reino, el misterio de Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios “(Evangelización del mundo contemporáneo. Pablo VI 22b)

Fin de la congregación

La Congregación tiene como fin la santificación de todos sus miembros mediante la proclamación del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo de manera itinerante a través de los medios de comunicación existentes y por existir, para que todos lo reconozcan como Salvador, invitando a vivir los compromisos bautismales y a comprometerse con la acción evangelizadora de la Iglesia.i

Los Predicadores de Cristo y María estarán disponibles a llevar el Evangelio a los sitios donde se requiera, según el propio carisma, sujetándose siempre a la autoridad jerárquica correspondiente. (Mc 16, 15- 16).

De igual manera respondemos al llamado de propagar la devoción de la Santísima Virgen María bajo la advocación de la Reina de la Paz, pues en ella encontramos el mejor modelo de fidelidad y servicio al Señor. (Jn2, 5; L.G.65)

Los Predicadores de Cristo y María están en búsqueda continua de la Santidad que ha de manifestarse  en el testimonio de vida buscando en todo momento la configuración con  la persona de Jesucristo (L.G. 34).

Carisma y Espiritualidad

El carisma de la Congregación es el seguimiento de Jesucristo a través del testimonio de vida y la predicación del Evangelio de forma itinerante, utilizando los medios de comunicación, las artes, retiros, seminarios, formación de pequeñas comunidades de vida, escuelas de evangelización y el acompañamiento espiritual y material en las parroquias asignadas.

La espiritualidad de los Predicadores de Cristo y María es profunda y esencialmente cristocéntrica y mariana; proclama a Jesucristo como Salvador y Señor, redescubriendo el papel del Espíritu Santo, experimentando su efusión y sus dones como los primeros cristianos asimilando profundamente el testimonio evangélico para gloria de Dios Padre.

Al servir a la Iglesia en la Nueva Evangelización, profundizamos en la persona del Espíritu Santo, entregándonos a su fuerza renovadora con todas sus consecuencias, de modo que pueda realizar en nosotros la auténtica vida cristiana, según el modelo dado por el Padre: Cristo Jesús. Por esta razón, fomentamos la oración de alabanza, la acción de gracias, y la intercesión.

 

Nuestro carisma y espiritualidad se fundamenta en:

A. Nuestra vida de oración

B. El estudio

C. El trabajo

D. El amor fraterno

E. Compromiso profundo